Ayer por la noche estuve viendo “La búsqueda: El diario secreto“ en Kinépolis con unos amigos. Yo prefería ver “La habitación 1408“, pero el quorum decidió que veríamos a Nicolas Cage…
Ya había visto la primera parte (“La búsqueda”) anteriormente, y lo que me esperaba era ni más ni menos que un clon de ésta. No me equivoqué, y efectivamente la película era más de lo mismo, para lo bueno y para lo malo: mucha acción, muchos efectos especiales, un argumento absurdo a más no poder, egocentrismo americano por un manojo de tubos… aquí podéis encontrar varias críticas publicadas en periódicos nacionales e internacionales al respecto de la película. De cualquier forma, la película hace pasar un rato entretenido, que es de lo que se trata al fin y al cabo.
Pero, como ya sabréis, la criptografía es un tema que me gusta bastante, y no puedo evitar fijarme en ciertas cosas. El argumento gira entorno a una página reaparecida del diario de John Wilkes Booth, el asesino de Abraham Lincoln. Y, como no podía ser de otra forma en este tipo de películas, la página contenía parte de un mensaje cifrado. En la película se menciona el método de cifrado utilizado, aunque no me quedé con el nombre, y es probable que ni siquiera exista realmente, porque supongo que me habría sonado. En cualquier caso, en la época de la guerra de secesión, los métodos de cifrado se basaban en la sustitución polialfabética, transposición y sustitución, pero sin llegar siquiera a la fortaleza de la cifra ADFGVX alemana, que data de la primera guerra mundial.
Lo primero que me resulta extraño es que, si existe algún tipo de flujo en el algoritmo (algo parecido al cifrado de Vigenère), descifrar un mensaje parcial es bastante más complicado. Pero esto realmente tampoco es un impedimento muy grande, y si se pudo descifrar Enigma de forma casi artesanal, romper una cifra manual -aún si es parcial- hoy en día debería ser un juego de niños.
Ahora, su método de descifrar el texto sí que supone un error de bulto. Resulta que los protas disponen de un programa informático que les descifra el criptograma proporcionando una clave, que saben que es de cinco letras. Y resulta que su única idea es ir probando claves de forma manual (por supuesto, aciertan al tercer o cuarto intento). El “hacker” del grupo (estereotipado a más no poder: puede colarse en los sistemas de seguridad del Palacio de Buckingham, pero luego no pilla las cosas más tontas) propone probar todas las posibles combinaciones y nadie le hace caso.
Echemos cuentas. Sabemos que la clave es de cinco caracteres de longitud, y sabemos que el alfabeto latino tiene 26 letras. Pongamos que, además de las 26 letras, incluimos los 10 números y algún signo de puntuación; aún cuando por aquel entonces únicamente se cifraba en base al alfabeto estándar. Para redondear, supongamos que el alfabeto tiene 40 caracteres (26 letras + 10 dígitos + 4 especiales). Así, cinco repeticiones de los 40 posibles caracteres suponen 40^5 posibilidades, o lo que es lo mismo, unos 102 millones y medio. Parece mucho, pero es que un ordenador doméstico actual de cuatro núcleos puede comprobar 12 millones de claves por segundo para el algoritmo MD5, algo mucho más complejo que cualquier método de cifrado manual. O lo que es lo mismo, en menos de ocho segundos y medio obtendríamos TODOS los posibles mensajes descifrados. Comparando los resultados contra un diccionario de la lengua utilizada, podríamos quedarnos únicamente con aquellos que contengan datos con sentido.
Claro está, cuando aciertas la clave a la tercera, este método es más costoso. Pero, considerando ya que el alfabeto de la clave fuera el latino estándar de 26 caracteres, tenemos casi 12 millones de posibles claves (11.881.376). Por fuerza bruta, y con un ordenador, en un segundo se obtendría la solución. Y, para colmo, las posibilidades de acertar la clave al tercer intento son del 0,000025 %.
Y no soy un experto en fotografía (realmente, en criptografía tampoco), pero en la película usan un móvil con una cámara de 2 megapíxels y una lente mucho más pequeña que la de cualquier cámara digital (un Motorola RAZR) para tomar fotografías de alta resolución. Por no mencionar las cámaras de tráfico de Londres, que por lo visto pueden fotografiarte los pelillos de la nariz si te saltas un semáforo en rojo…

Hola:
Si. Yo también he visto la película…
Aunque existen algunos errores, no me ha defraudado, ya me imaginaba lo que iba a ver :b
Interesantes comentarios… te juro que cuando vi la película y vino la parte del cifrado me vino a la cabeza un tal muerte maestra.
Totalmente de acuerdo con:
El “hacker” del grupo (estereotipado a más no poder
jejeje.
Un saludo.
y te das cuenta de eso mientras la ves???
estas enfermo xD
[...] esos sistemas que rompen claves carácter a carácter, o cosas similares. De hecho, ya he hablado en alguna ocasión sobre el [...]