Hay días en los que uno, apenas un diferencial de tiempo después de poner un pie en la calle, siente una irrefrenable necesidad de convertirse en un ser antisocial. O de sacar a pasear la katana, lo que sea menos ilegal (creo que lo primero).
Luego la gente se extraña de que los españoles tengamos fama de maleducados. Lo raro es que no nos apliquen aquello de “napalm y aparcamientos“, como diría un colega mío.
Y es que hay peña a la que eso de “no se debe empujar“, “las cosas se piden por favor” o “se deben dar las gracias” le debe de sonar a copto, como mínimo. Nada como darse un paseo por el metro o por un hospital público para comprobar de lo que somos capaces.
Entre los estertores provocados por la pura vergüenza ajena, aderezada con la dosis justa de ganas de matar, uno no puede más que recordar la letra de “Hasta la polla“, de los geniales Reno Renardo.

Spain is different…
Respira hondo y ánimo con el día, mañana será mejor :)
Me encanta la parte de sales de casa contento y feliz y un odio social se apodera de ti