Entre las maravillas que nos ha traído la nueva versión de Ubuntu (eso de dedicar esfuerzo a nuevas funcionalidades en lugar de a depuración se deja notar…), encontré que las aplicaciones ejecutadas sobre Wine funcionaban de una forma inusualmente lenta. En concreto, abrir algún documento en Word se convertía en una pesadilla (bueno, en una pesadilla peor de lo que ya era).
La solución, por sorprendente que parezca, es bajar la versión de Wine, volviendo al paquete wine-1.2 y desinstalando wine-1.3. De nuevo como la seda.

Y en términos generales, ¿qué tal va el resto de Ubuntu 11.10? Lo digo porque he leído algunas cosas que han hecho que me abstenga de bajármelo…
En general bien, pero te toca pasarte a gnome3 o a Unity por pelotas (o XFCE o…). El gnome clásico es completamente inútil.
A mi me ocurre igual. Pero la idea de retroceder una versión no me parece muy atractiva (más teniendo en cuenta que algunas de las aplicaciones que uso requieren de la versión 1.3 para funcionar).
¿Se sabe ya algo de por qué ocurre este problema? ¿Tiene algo que ver con Ubuntu o Gnome3, o es exclusivo de Wine?
Gracias por el aporte. Salu2
Que yo sepa, se trata de un problema de wine. Siempre puedes probar la última release oficial (no de Ubuntu) y ver cómo se comporta…