Supongo que es normal, y que no soy el único al que le pasa… pero el tiempo cada vez pasa más rápido para mí. El tener siempre muchas cosas que hacer, supongo, ayuda a hacer más notoria esta sensación.
Si echo la vista atrás a estos últimos meses, parece que fue ayer cuando decidí dejar mi trabajo en la Universidad. Viendo cómo evolucionan las cosas en el sector público, y concretamente en la Universidad, la verdad es que me alegro de haber tomado la decisión. Los que me conocen lo saben, pero apunto estuve de que el cambio de contexto fuera más agudo aún, pues una buena oferta en el momento adecuado me hizo modificar mis planes originales de escapar de Españistán.
Y si yo llegué en su momento a la conclusión de que escapar era la mejor opción, no me extraña ni me sorprende que tantos y tantos de mis amigos hayan llegado a esa misma conclusión. Irlanda, Reino Unido, Alemania, Holanda… poco a poco, la fuga de cerebros va privando a esta tierra de Alvargonzález de la gente más preparada y con más energías. Pasará factura, sin duda; pero al fin y al cabo, el atajo de sinvergüenzas que componen la clase política de este país -con total independencia del signo o afinidad lateral- prefiere librarse de la gente que piensa.
Pero dejemos a un lado el tema político, que siempre intento evitar, aunque sea por no acabar con ganas de poner cabezas en picas y exhibirlas en la plaza del pueblo.
Hablemos de lo laboral. El lunes se cumplen seis meses desde que empecé en mi nuevo trabajo, en una gran multinacional americana. Legalmente, termina el período de prueba obligatorio, y paso a ser indefinido con todas las de la ley (que gracias a la última reforma laboral, tampoco es que suponga una gran diferencia). Me siento cómodo en mi nuevo trabajo, he aprendido muchísimas cosas, me quedan aún muchas más por aprender, y veo con optimismo el camino que queda por delante. La agenda cada vez está más llena, cada vez hay más reuniones y viajes, y cada poco tiempo tengo alguna nueva tarjeta de puntos o de pasajero frecuente. Pero estoy muy contento.
Respecto a lo personal, mi chica y yo ya llevamos varios meses viviendo en nuestra nueva casa. Ya nos vamos normalizando, y cogiendo el nuevo ritmo – nuestro propio ritmo. También estoy retomando (o intentándolo) una de mis pasiones de cuando era un chavalín: el deporte. Me compré una bici, y de vez en cuando salgo a dar unos pirulos por ahí, aunque en esta época las horas centrales del día son imposibles. Tener piscina también ayuda, aunque no es una piscina en la que se pueda nadar mucho, claro…
¡Seguimos en contacto!

Estupendas reflexiones de los últimos seis meses. Me alegro de que todo te vaya tan bien y de que estés disfrutando de tus nuevos retos profesionales, personales y ciclistas (si lo llego a saber te regalo mi bici antes de irme :-) )
Sin duda la situación económica, laboral, social y política es España está en un punto crítico. Yo saqué la idea de escapar del país de ti y de Jaime durante nuestras interesantes conversaciones sobre cómo cambiar el mundo en cenas, comidas y otros entreteniemientos varios. Me da un poco de pena de que os hayáis quedado en Madrid porque habríais tenido mil oportunidades por otros países europeos, pero entiendo que hay ofertas que no se pueden rechazar… jaja
Además, así cuando vuelva por las tierras de Cervantes ya se dónde puedo disfrutar de una cena con muchos aldeanos en el Carcassone (obligatorio para el postre).
Un abrazo y hasta pronto!
Enhorabuena tio :)
En cosa de 6 dias estaremos en modo relax total comentando estas y otras vivencias ^_^
La verdad es que las cosas no estan nada bonitas, todos hemos pensado en escapar en algún momento, pero dependiendo de otros factores unos toman unos caminos u otros…todos buenos. Esperemos acabar “levantando” el país, porque lo que son los políticos no lo harán.
Que siga así todo tio!!!