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Been there, done that

Como comenté ayer, ya estoy de vuelta de mis pequeñas vacaciones navideñas en Londres. Debo decir que la ciudad y sus encantos no sólo no han decepcionado mis expectativas, sino que las han superado con creces.

Calles de Londres

Calles de Londres

El primer día fue bastante corto, entre el vuelo, el viaje a la ciudad, la llegada al hotel, etc. Por suerte, y al contrario de lo que esperaba, las tiendas no cierran tan pronto como en otras ciudades (como Bruselas), por lo que nos dio tiempo a saborear una de las mejoras cosas del viaje: la caída de la libra. Junto a las mundialmente famosas rebajas de Londres, ha creado el caldo de cultivo necesario para desatar nuestro lado más consumista.

Comencé comprándome en el PC World tres juegos para la play (MotorStorm, The Club y Ratchet & Clank Future: Tools of Destruction)… ¡por 25 libras! Los tres, nuevecitos y precintados, por 25 libras: 10, 5 y 10 respectivamente. Una mera cuestión de volumen en el equipaje me impidió llevarme una cafetera Nespresso por 60 libras… :-(

Más tarde, estuvimos de tiendas por la zona de Fulham (cercana a nuestro hotel) y acabamos comprándonos un par de zapatos para cada uno en Clarks. La magia de las rebajas convirtieron las 120 libras de ambos pares en 50. Finalmente, terminamos tomando algo en el McDonald’s de 24h que había frente al hotel, y haciendo un par de llamadas con Skype.

El segundo día, y siendo sábado, no podía empezar de otra forma que visitando el famoso mercado de Portobello en Notting Hill. De camino al mercado pudimos ver la casa donde vivió el famoso George Orwell, autor de libros como 1984 y Rebelión en la granja.

Casa en la que vivió George Orwell

Casa en la que vivió George Orwell

Además, y mientras hacía la foto, pudimos escuchar la siguiente perla de una turista española:

– ¡Anda mira! ¿Orson Welles no fue el que mató a alguien?

Sí, mató a Kennedy, señora…

Placa conmemorativa

Placa conmemorativa

Al llegar al mercado, comenzamos a ver sus famosos puestos y tiendas típicos…

Tienda en Portobello

Tienda en Portobello

… así como a la multitud que congregan.

Peatones en Portobello

Peatones en Portobello

También comenzamos a descubrir una verdad incómoda, como diría el tito Gore… y es que en Londres, el Gran Hermano nos vigila. Cámaras en el metro, cámaras en los autobuses, cámaras en todas las tiendas, cámaras en las calles…

El Gran Hermano vigila...

El Gran Hermano vigila...

Después de ver más tiendas por Fulham y Victoria, y habiendo ya anochecido, decidimos disfrutar de las vistas nocturnas de la ciudad desde el London Eye.

London Eye

London Eye

Y las vistas, efectivamente, eran espectaculares.

Londres desde London Eye

Londres desde London Eye

Londres desde London Eye

Londres desde London Eye

Una vez terminada la vuelta de la noria, que dura aproximadamente media hora, cruzamos el Támesis por el puente de Westminster (el que se ve en la última foto), desde donde pudimos observar en todo su esplendor el Big Ben y el palacio de Westminster (también conocido como Houses of Parliament).

Big Ben y Houses of Parliament

Big Ben y Houses of Parliament

Echando la vista atrás, también podía obtenerse una fantástica vista del London Eye.

London Eye

London Eye

Desde ahí subimos caminando hasta Trafalgar Square

Trafalgar Square

Trafalgar Square

… y terminamos la caminata en Picadilly Circus.

Picadilly Circus

Picadilly Circus

No pudimos ver demasiadas tiendas de la zona, pues a las horas que eran ya estaba todo cerrado. Terminamos cenando en un Pizza Hut y yéndonos a descansar al hotel.

El tercer día, nos armamos de valor, paciencia y ropa de abrigo a partes iguales, para ir a ver el cambio de guardia de Buckingham Palace.

Guardias a caballo

Guardias a caballo

Los guardias hacen honor a su leyenda, y mantienen sus posiciones inmutables, mientras un frío de varios grados bajo cero asola la plaza.

Guardias de Buckingham Palace

Guardias de Buckingham Palace

La ceremonia es bastante vistosa, pero no creo que volviera a verla. Llegamos con unos 40 minutos de antelación, y ya estaba todo lleno de gente. Pude ver todo bien y hacer fotos porque soy muy alto, pero mi novia no pudo ver gran cosa detrás de tanta gente. Además, el cambio estaba programado para las 11 de la mañana, y no empezó hasta pasadas las 11 y media. La ceremonia completa es bastante larga, incluyendo la música de la banda (que hasta tocó un villancico), y además el desalojo de la zona es lento.

Al final, estuvimos varias horas de pie, soportando un frío bastante curioso, y terminamos la visita en un Starbucks, intentando entrar en calor.

Buckingham Palace

Buckingham Palace

Desde allí nos fuimos directos a ver el British Museum, que teníamos bastantes ganas de conocer.

British Museum

British Museum

En el museo, pudimos ver algunas joyas como la mismísima Piedra Rosetta

Piedra Rosetta

Piedra Rosetta

… el mayor billete acuñado, tras la hiperinflación de 1993 de Yugoslavia, de 500.000.000.000 de dinares…

Billete de 500.000.000.000 dinares

Billete de 500.000.000.000 dinares

… o las famosas momias egipcias.

Cabeza de una momia

Cabeza de una momia

Al salir del museo, hicimos una visita relámpago a los Harrods, justo antes de que cerraran.

Los Harrods

Los Harrods

Terminamos la noche otra vez en la zona de Picadilly Circus, echando un ojo a las tiendas, teatros y demás.

Picadilly Circus

Picadilly Circus

Como nota curiosa, y respecto a la entrada sobre las recreativas que dejé programada durante mi viaje, en Picadilly hay unas recreativas que parecen sacadas de Tokyo. Tienen máquinas de lucha de tipo “versus” donde los jugadores se enfrentan sin verse las caras ni las pantallas; así como una gran variedad de juegos, algunos de ellos bastante modernos.

Mientras dos chavales echaban una carrera a un juego de coches, me dio la sensación de que me sonaba de algo…

Este juego me suena...

Este juego me suena...

Cuando me acerqué más, pude constatar que efectivamente conocía ese juego: Need for Speed Carbon.

Recreativa de Need for Speed Carbon

Recreativa de Need for Speed Carbon

Y entonces pensé: ¿se habrán molestado en hacer una máquina específica, o será simplemente un ordenador con un software especial? La respuesta me llegó unos segundos después, cuando los chavales terminaron la partida…

Windows FAIL en recreativa

Windows FAIL en recreativa

Terminamos el día en los cines de Picadilly, viendo The Day that the Earth Stood Still, para relajarnos y descansar.

El cuarto día decidimos visitar el Natural History Museum y el Science Museum, que estaban muy cerca de nuestro hotel.

Natural History Museum

Natural History Museum

A mí, personalmente, me encantó la sección dedicada a fósiles de dinosaurios. No obstante, cuando era pequeño era un tema que me gustaba mucho.

Esqueleto de un Diplodocus

Esqueleto de un Diplodocus

De hecho, el propio museo era una obra de arte en sí mismo, con la imperturbable figura de Charles Darwin observando a todos los visitantes.

Darwin observando a los visitantes

Darwin observando a los visitantes

El Science Museum también resultaba muy interesante, si bien no tan espectacular como el anterior.

Hall principal del Science Museum

Hall principal del Science Museum

A la salida del museo, pudimos comprobar lo animada que estaba la pista de patinaje sobre hielo que había junto al Natural History Museum.

Natural History Museum de noche

Natural History Museum de noche

Nosotros, por nuestra parte, decidimos tomar algo para reponer energías y descansar un rato. De camino, nos encontramos con el típico concesionario de coches de barrio… de Lamborghini.

Concesionario de Lamborghini

Concesionario de Lamborghini

Tras reponernos, decidimos invertir el resto de la tarde recorriendo la famosa y comercial Oxford Street.

Oxford Street

Oxford Street

En una librería, buscando una edición inglesa de 1984, viví otro de esos episodios de surrealismo puro.

(Yo) -Buenas, estaba buscando el libro 1984 de George Orwell.

Veo cómo el dependiente teclea, en el teclado numérico, 1994.

(Dependiente1) -No lo tenemos, ¿sabe el autor?
(Yo) -Er… sí, George Orwell.

Otro dependiente, que escucha la conversación, se acerca.

(Dependiente2) -Creo que es 1984, no 1994, voy a buscar a ver…
(Dependiente1) -¿De qué género es?
(Dependiente2) -Pues histórico, claro…

El segundo dependiente observa el resultado de la búsqueda y corrige.

(Dependiente2) -… ficción, es de ficción. No nos quedan, déjame que mire si lo tenemos en otra tienda.

Tras buscar en el ordenador, me mira y me dice…

(Dependiente2) -Tenemos 20 copias aquí, están en aquel estante.

¡¿WTF?!

Para terminar la jornada, acordamos que una cena opípara en el Aberdeen Angus Steak Houses sería lo más apropiado.

Aberdeen Angus Steak Houses

Aberdeen Angus Steak Houses

El quinto día, trazamos una ruta para ver algunos monumentos importantes que nos quedaban en el tintero. Comenzamos por el London Bridge, desde donde se podía ver el Tower Bridge y el HMS Belfast.

Tower Bridge y HMS Belfast

Tower Bridge y HMS Belfast

De cerca, el Tower Bridge es verdaderamente impresionante.

Tower Bridge

Tower Bridge

Tras comer en el local de un portugués muy majete, y abusar de la WiFi de alguien para llamar con Skype, cruzamos el puente para ver el castillo Tower of London.

Tower of London

Tower of London

Después de ver los alrededores, y habiendo anochecido ya, cogimos un barco hacia Greenwich, donde llegamos justo a tiempo para ver el meridiano de Greenwich, a 15 minutos de que cerraran el parque. Además de la famosa placa en el suelo, hay un sistema que marca el meridiano de forma mucho más impresionante: un láser verde que puede verse a lo largo de varios kilómetros.

Meridiano de Greenwich

Meridiano de Greenwich

Tras desembarcar en Waterloo, vimos de nuevo algunas de las mejores vistas nocturnas de la ciudad.

London Eye

London Eye

Terminamos el día haciendo una última visita a los Harrods, donde nos compramos unos perfumes; y otra visita al Primark, donde mi novia se volvió una consumista compulsiva. Tras todo ello, y cargados de bolsas hasta las cejas, cenamos en un restaurante inglés típico.

El sexto (y último) día consistió básicamente en un madrugón horrible, un descomunal desayuno inglés en el aeropuerto, compras de última hora en la terminal, y un vuelo lleno de turbulencias. Eso sí, justo antes de embarcar pude obtener una de esas fotografías que tanto me gustan…

Windows Fail en el aeropuerto

Windows Fail en el aeropuerto

Y eso es todo. Llegamos a Madrid cansados y habiendo dormido apenas tres horas, con las maletas a reventar (la mía engordó 5 kilos, y la de mi novia 8), y con la perspectiva de la típica cena opípara de nochevieja. ¡Un gran viaje!

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There we go, London!

Como adelanté hace poco, mañana por la mañana parto con mi chica rumbo a Londres, donde estaremos hasta el mismo día 31, cuando volveremos a casa a tiempo para cenar según dicta la Santa Dieta Mediterránea, y tomar las uvas con los nuestros.

Londres es una de las ciudades que más ganas tenía de conocer, junto a otras que aún deberán esperar bastante (como Nueva York y Tokio). Además, me han comentado en varias ocasiones que en esta época del año, la ciudad está más bonita que nunca. ¡Ya os contaré!

Por cierto, he dejado programadas unas cuántas entradas, para que esto no se quede muy aburrido en mi ausencia. ;-)

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El baile de las divisas

Tras la espectacular recuperación del dólar frente al euro de los últimos meses (ojo, que parece que hay rebote…), comprar en tiendas online en dólares dejó de ser una ganga tan interesante. Eso sí, entre marzo y julio yo me puse las botas en DealExtreme, y me consta que no fui el único…

Sin embargo, parece que ahora es el turno de la libra para pegarse el hostión, así que ya sabéis: todos a comprar en tiendas británicas y, en la medida de lo posible, a pagar en libras. Yo me compré ayer por la tarde el Far Cry 2 para la PS3 por poco más de 24€, nuevo y con gastos de envío incluidos, cuando por aquí cuesta más de 65€.

Además, a mí me viene especialmente bien, pues pasaré parte de las navidades en Londres, y el cambio de divisa me va a beneficiar de lo lindo. Desde el verano, cuando el factor de cambio estaba entorno al 1,3, hemos pasado a tener a día de hoy un 1,1. ¡Todos al Reino Unido estas navidades!

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